Una secadora que antes tardaba una hora y ahora necesita muchísimo más tiempo está dando una pista.
El filtro de pelusas
Es lo primero que debes comprobar.
La acumulación de pelusas dificulta el flujo de aire y puede perjudicar el secado.
El condensador o intercambiador
En modelos que incorporan sistemas de condensación o bomba de calor, también es importante mantener limpios los elementos correspondientes siguiendo las instrucciones del fabricante.
No metas la ropa empapada
La cantidad de agua que entra en la secadora influye muchísimo.
Una lavadora que centrifuga mal deja más agua en las prendas y obliga a la secadora a trabajar durante más tiempo.
No sobrecargues el tambor
La capacidad máxima indicada por el fabricante no significa que cualquier tipo de tejido deba introducirse hasta arriba.
La circulación del aire importa.
Utiliza los sensores correctamente
Muchas secadoras detectan la humedad de la ropa y ajustan el ciclo.
Si los sensores están sucios, el funcionamiento puede verse afectado.
Un error muy común
Comparar directamente los kilos de una lavadora con los de una secadora.
No significa exactamente lo mismo: una carga de ropa mojada ocupa y pesa de forma diferente y necesita espacio para que circule el aire.



