Muchas veces no necesitamos comprar nada nuevo para reducir el consumo: primero hay que dejar de utilizar mal lo que ya tenemos.
Error 1: utilizar siempre el programa más rápido
Rápido no significa necesariamente eficiente.
Los programas Eco pueden tardar más precisamente porque utilizan estrategias diferentes para reducir consumo.
Error 2: llenar demasiado la lavadora
Más ropa no siempre significa más eficiencia.
La ropa necesita espacio para moverse y lavarse correctamente.
Error 3: abrir constantemente el frigorífico
Cada apertura modifica las condiciones internas y obliga al aparato a recuperar temperatura.
Error 4: colocar el frigorífico junto a una fuente de calor
La ubicación importa.
La ventilación y la temperatura exterior pueden influir en el funcionamiento del aparato.
Error 5: ignorar los filtros
Lavadoras, secadoras, lavavajillas, aspiradoras y campanas dependen en diferentes grados de filtros y elementos limpios para funcionar correctamente.
Error 6: comprar por la función más llamativa
Wi-Fi, pantallas, programas adicionales y funciones inteligentes pueden ser interesantes, pero primero hay que comprobar si realmente las vas a utilizar.
Error 7: mirar solamente la clase energética
La clase es importante, pero también debes mirar el consumo indicado, la capacidad y el uso previsto.
La etiqueta energética europea permite comparar distintos parámetros del aparato y, en varias categorías, incluye consumo, capacidad, duración o ruido.
La idea que resume todo
Un electrodoméstico eficiente no puede compensar completamente un uso ineficiente.
La compra importa.
Pero cómo lo utilizas también.



