Si el lavavajillas termina el ciclo pero los platos salen sucios, no significa necesariamente que el aparato esté roto.
Hay varias comprobaciones sencillas.
1. Revisa los brazos aspersores
Los brazos necesitan poder girar y expulsar agua correctamente.
Comprueba que no estén bloqueados por platos, cubiertos u objetos grandes.
También conviene revisar los orificios de salida si están obstruidos.
2. Limpia el filtro
Un filtro lleno de restos de comida puede afectar al funcionamiento del sistema de lavado.
Retíralo y límpialo siguiendo las instrucciones del fabricante.
3. No bloquees el detergente
Si colocas un plato grande delante del compartimento del detergente, la pastilla puede no liberarse correctamente.
4. No sobrecargues
Meter más vajilla no siempre significa aprovechar mejor el aparato.
Si los platos están demasiado juntos, el agua no llegará correctamente a todas las superficies.
5. El programa importa
Un programa Eco está diseñado para consumir menos recursos y puede tener una duración considerable. Para suciedad muy incrustada, algunos aparatos disponen de programas específicos.
6. La sal y el abrillantador
En zonas con agua dura, la gestión de la cal puede ser especialmente importante.
Consulta qué configuración de dureza del agua utiliza tu aparato y utiliza los productos correspondientes al sistema del lavavajillas.
Idea clave: un lavavajillas limpio y correctamente cargado puede lavar mucho mejor sin necesidad de utilizar siempre el programa más agresivo.



