No existe una edad mágica a partir de la cual un electrodoméstico deba tirarse.
La decisión depende de varios factores.
1. Coste de la reparación
No es lo mismo reparar una pieza sencilla que sustituir un componente caro.
2. Edad del aparato
Cuanto más antiguo sea, más importante es valorar qué otras piezas pueden estar próximas al final de su vida útil.
3. Consumo
Un aparato antiguo puede consumir más que uno moderno, pero cambiarlo exclusivamente por ahorrar electricidad no siempre compensa económicamente.
4. Disponibilidad de repuestos
La reparación depende de poder conseguir las piezas necesarias.
La normativa europea de ecodiseño ha reforzado los requisitos relacionados con la disponibilidad de determinadas piezas para varios grupos de productos.
5. Estado general
Si el aparato ha funcionado durante años sin problemas y la avería es puntual, una reparación puede tener sentido.
Si acumula varias averías y reparaciones costosas, el análisis cambia.
Regla práctica
Antes de comprar uno nuevo, apunta:
precio de reparación + edad + consumo + estado general + disponibilidad de repuestos.
Con esos cinco datos puedes tomar una decisión mucho más racional que simplemente pensar «ya tiene unos años».



