Vender una vivienda no significa necesariamente reformarla completamente.
Primero determina qué problemas pueden afectar a la percepción del comprador.
Lo primero: limpieza y orden
Una vivienda limpia permite valorar mejor el espacio.
Después: pequeños defectos
Por ejemplo:
- grifos que gotean;
- puertas que no cierran;
- bombillas fundidas;
- pintura deteriorada.
Después: documentación
Ten preparada la documentación relevante.
La certificación energética tiene requisitos específicos cuando una vivienda se anuncia para venta o alquiler y el vendedor debe facilitar la documentación correspondiente al comprador.
¿Reformar cocina y baño?
Solo si los números tienen sentido.
Una reforma grande antes de vender no garantiza recuperar todo el dinero invertido.
La pregunta correcta es:
¿Qué problema estoy solucionando y cuánto puede cambiar la vivienda como consecuencia?



