Cuando el dinero es limitado, reformar «por habitaciones» no siempre es la mejor estrategia.
Primero identifica problemas.
Nivel 1: seguridad
Prioriza cualquier problema que pueda provocar:
- incendio;
- fuga;
- daño estructural;
- accidente.
Nivel 2: conservación
Después:
- humedad;
- filtraciones;
- instalaciones deterioradas;
- daños que pueden empeorar.
Nivel 3: eficiencia
Después:
- aislamiento;
- ventanas;
- climatización;
- consumo.
Nivel 4: confort
Después:
- distribución;
- iluminación;
- almacenamiento.
Nivel 5: estética
Por último:
- colores;
- decoración;
- acabados puramente visuales.
La lógica es sencilla:
evita primero que la vivienda se deteriore; después haz que funcione mejor; finalmente haz que te guste más.



