No siempre puedes permitirte una reforma integral.
Y tampoco siempre necesitas hacerla de una vez.
Fase 1: problemas ocultos
Antes de cerrar paredes o colocar acabados, resuelve:
- instalaciones;
- humedades;
- tuberías;
- electricidad;
- aislamiento cuando corresponda.
Fase 2: elementos que condicionan otros trabajos
Por ejemplo, tiene poco sentido pintar una pared si después vas a abrirla para modificar una instalación.
Fase 3: acabados
Después:
- suelo;
- paredes;
- puertas;
- iluminación;
- mobiliario.
Fase 4: decoración
Finalmente:
- cuadros;
- textiles;
- accesorios.
Ventaja
Puedes repartir el gasto.
Inconveniente
Una reforma por fases puede aumentar el tiempo total y provocar que determinados trabajos tengan que repetirse.
Por eso hay que planificar qué actuaciones dependen unas de otras.



