Comprar una vivienda implica mucho más que mirar metros cuadrados y número de habitaciones.
Antes de decidir, conviene revisar tanto el inmueble como su estado de conservación.
Dentro de la vivienda
Comprueba:
- humedades,
- grietas,
- ventanas,
- persianas,
- puertas,
- instalación eléctrica,
- fontanería,
- calefacción,
- aire acondicionado,
- estado de suelos y paredes.
Fíjate en las zonas recién reformadas
Una reforma reciente puede ser algo positivo, pero también conviene saber qué se ha cambiado exactamente.
Pregunta:
- qué instalaciones se sustituyeron,
- cuándo,
- quién realizó los trabajos,
- si existen facturas o documentación.
Mira más allá del piso
También importa:
- estado del edificio,
- ascensor,
- fachada,
- cubierta,
- zonas comunes,
- posibles obras previstas.
Una vivienda aparentemente barata puede necesitar gastos importantes posteriormente.
Para una compra, las comprobaciones legales, registrales, urbanísticas y económicas deben revisarse con la documentación correspondiente y, cuando proceda, con profesionales.



