Una cámara doméstica puede servir para vigilar una entrada, una habitación o determinadas zonas exteriores.
Pero antes de comprarla hay que decidir qué quieres vigilar y cómo quieres almacenar las imágenes.
Cámara interior
Está diseñada para espacios protegidos.
Puede ser suficiente para:
- entrada;
- salón;
- habitación;
- zona de mascotas.
Cámara exterior
Debe estar preparada para las condiciones ambientales correspondientes.
Aquí es especialmente importante revisar su resistencia al agua y al polvo.
¿Wi-Fi?
Es cómodo porque evita cableado de red.
Pero necesitas comprobar que la señal llegue correctamente al punto donde instalarás la cámara.
¿Almacenamiento en nube o tarjeta?
Nube
Facilita el acceso remoto, pero normalmente implica un servicio asociado.
Tarjeta
Puede evitar una cuota periódica, aunque debes comprobar capacidad, compatibilidad y gestión de almacenamiento.
Qué mirar
- resolución;
- visión nocturna;
- detección de movimiento;
- audio;
- almacenamiento;
- privacidad;
- alimentación.
Importante
Una cámara no debería colocarse pensando únicamente en la calidad de imagen. También hay que tener en cuenta la privacidad de las personas que puedan ser grabadas y la normativa aplicable.



