Una vivienda no debería mantenerse solamente cuando algo se rompe.
Una revisión periódica permite detectar problemas pequeños antes de que se conviertan en reparaciones mayores.
Revisa agua
- grifos,
- cisternas,
- sifones,
- desagües,
- manchas de humedad.
Revisa ventanas y puertas
- juntas,
- cierres,
- infiltraciones,
- sellados.
Revisa paredes y techos
- grietas nuevas,
- pintura levantada,
- manchas,
- moho.
Revisa climatización
- filtros,
- radiadores,
- termostatos,
- equipos exteriores.
Revisa seguridad
- detectores,
- enchufes,
- cables visibles,
- elementos deteriorados.
Haz fotografías
Una idea muy útil es fotografiar determinadas zonas de la vivienda una vez al año.
Si posteriormente aparece una grieta, mancha o deformación, tendrás una referencia para saber si realmente es nueva.
El mantenimiento preventivo no significa revisar absolutamente todo cada mes.
Significa observar antes de que el problema se convierta en una avería cara.



