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Guía completa para hacer una reforma en casa desde cero

Reformar una vivienda parece sencillo cuando solo ves el resultado final: una cocina nueva, paredes recién pintadas y un baño completamente renovado.

Por Alejandro Grande Castrillo Publicado el 2 min de lectura
Paint roller on a ladder with a partially painted red wall in the background.
Foto: Ivan S en Pexels · Foto: Ivan S en Pexels

Reformar una vivienda parece sencillo cuando solo ves el resultado final: una cocina nueva, paredes recién pintadas y un baño completamente renovado.

El problema es todo lo que ocurre antes.

Una reforma mal planificada puede provocar retrasos, sobrecostes, trabajos duplicados y decisiones que después son difíciles o caras de corregir.

Por eso, antes de comprar materiales o llamar a varios profesionales, conviene ordenar el proyecto.

1. Define qué quieres cambiar

Empieza separando la reforma en tres niveles.

Cambios estéticos

Por ejemplo:

  • pintar;
  • cambiar lámparas;
  • sustituir muebles;
  • cambiar textiles;
  • renovar pequeños elementos decorativos.

Cambios funcionales

Por ejemplo:

  • cambiar distribución;
  • añadir enchufes;
  • modificar iluminación;
  • sustituir puertas;
  • cambiar sanitarios;
  • renovar suelos.

Cambios constructivos

Aquí entran actuaciones que pueden afectar a:

  • instalaciones;
  • estructura;
  • cerramientos;
  • distribución;
  • fachada;
  • elementos comunes.

Cuanto más profunda sea la intervención, más importante resulta contar con una planificación técnica adecuada.

2. Haz una lista de necesidades

No empieces diciendo:

«Quiero una cocina moderna».

Es demasiado ambiguo.

Es mejor escribir:

  • necesito más superficie de encimera;
  • quiero guardar pequeños electrodomésticos;
  • necesito más enchufes;
  • quiero mejorar la iluminación;
  • quiero que dos personas puedan cocinar simultáneamente.

Así puedes diseñar la reforma alrededor del problema real.

3. Mide antes de comprar

Mide:

  • paredes;
  • puertas;
  • ventanas;
  • alturas;
  • radiadores;
  • pilares;
  • tomas de agua;
  • desagües;
  • enchufes;
  • puntos de luz.

Una medida incorrecta puede provocar que un mueble no entre, que una puerta choque o que una instalación quede inutilizada.

4. Haz un presupuesto por partidas

No apuntes solamente:

Reforma: 10.000 €

Divide:

  • demolición;
  • albañilería;
  • electricidad;
  • fontanería;
  • carpintería;
  • pintura;
  • materiales;
  • transporte;
  • residuos;
  • mano de obra;
  • posibles licencias o trámites;
  • equipamiento.

Esto permite saber dónde se está yendo el dinero.

5. Reserva margen para imprevistos

En viviendas antiguas es especialmente importante.

Al abrir una pared pueden aparecer:

  • instalaciones antiguas;
  • humedades;
  • materiales deteriorados;
  • desniveles;
  • problemas no visibles.

No significa que toda reforma vaya a dispararse de precio, pero presupuestar como si absolutamente nada pudiera salir mal es arriesgado.

6. Comprueba qué permisos o autorizaciones corresponden

No todas las obras necesitan los mismos trámites.

Además, si vives en una comunidad, una actuación que afecte a elementos comunes, estructura, fachada o determinados elementos del edificio puede requerir intervención de la comunidad y/o autorización administrativa.

La Ley de Propiedad Horizontal establece límites y procedimientos específicos para determinadas actuaciones sobre elementos arquitectónicos, estructura, configuración exterior y elementos comunes.

Por eso, antes de derribar, cerrar una terraza o modificar una fachada, comprueba el caso concreto.

7. Orden correcto de una reforma

Como regla práctica, evita hacer primero aquello que después vas a tener que romper.

Un esquema habitual sería:

planificación → demoliciones → instalaciones → paredes/techos → suelos → carpintería → pintura → equipamiento → acabados.

El orden exacto depende del proyecto.

8. Documenta todo

Guarda:

  • presupuestos;
  • facturas;
  • planos;
  • manuales;
  • referencias de materiales;
  • fotografías de instalaciones antes de cerrarlas.

Haz fotografías de tuberías y cables antes de taparlos.

Dentro de unos años pueden ser extremadamente útiles.