Una casa también necesita un archivo.
No hace falta guardar papeles en veinte carpetas diferentes.
Puedes crear una estructura sencilla:
01 — Compra
- contrato;
- escrituras;
- documentación relacionada.
02 — Reformas
- presupuestos;
- facturas;
- planos;
- fotografías.
03 — Instalaciones
- electricidad;
- climatización;
- calefacción;
- fontanería.
04 — Electrodomésticos
- facturas;
- garantías;
- manuales;
- modelos y números de referencia.
05 — Comunidad
- actas;
- cuotas;
- derramas;
- obras.
06 — Seguros
- pólizas;
- partes;
- documentación.
07 — Mantenimiento
- revisiones;
- reparaciones;
- fechas;
- profesionales.
¿Por qué merece la pena?
Porque dentro de cinco años quizá no recuerdes:
- qué modelo de caldera tienes;
- cuándo cambiaste una ventana;
- qué pintura utilizaste;
- por dónde pasan las tuberías;
- quién hizo una reparación.
Un archivo digital con fotografías y documentos puede ahorrar muchísimo tiempo.
Y cuando vendas la vivienda, tener una historia clara de las reformas e instalaciones puede resultar especialmente útil.



