Antes de comprarla, comprueba:
- lúmenes,
- temperatura de color,
- casquillo,
- dimensiones,
- potencia,
- posibilidad de regulación,
- color de reproducción si es importante para la actividad.
Un ejemplo
Una bombilla puede encajar físicamente en la lámpara y tener suficiente potencia, pero producir una luz demasiado fría o demasiado intensa para el uso que quieres darle.
Para cocina
Puede interesar una iluminación que permita distinguir bien colores y superficies.
Para dormitorio
Puede resultar más agradable una iluminación cálida.
Para escritorio
La prioridad debería ser ver bien sin deslumbramiento.
No compres únicamente por «watios».



