Si quieres ahorrar calefacción, primero intenta descubrir por dónde se escapa el calor.
Busca corrientes de aire
En días fríos puedes notar corrientes alrededor de:
- ventanas,
- puertas,
- cajas de persiana,
- enchufes en paredes exteriores,
- juntas.
Comprueba las ventanas
Una ventana puede tener buen cristal pero un mal sellado.
No todo es el vidrio.
Observa las habitaciones
Si una habitación se enfría muchísimo más rápido que otra, intenta descubrir por qué.
Puede haber:
- más superficie exterior,
- peor orientación,
- peor aislamiento,
- ventanas diferentes,
- o infiltraciones.
Una herramienta especialmente útil
Una cámara térmica puede mostrar diferencias de temperatura en superficies.
Incluso algunos dispositivos para móviles permiten realizar inspecciones térmicas básicas.
No sustituyen una auditoría energética profesional, pero pueden servir para detectar puntos sospechosos.



