Un tornillo con la cabeza dañada puede convertir una reparación sencilla en un auténtico infierno.
Antes de taladrarlo, prueba varias opciones.
Utiliza el tamaño correcto
Un destornillador demasiado pequeño puede terminar dañando todavía más la cabeza.
Prueba con otro tamaño y asegúrate de ejercer presión hacia el tornillo mientras giras.
Prueba con una goma
Coloca una banda elástica fina entre la punta del destornillador y la cabeza del tornillo.
Puede aumentar el agarre cuando el desgaste no es extremo.
Si sobresale la cabeza
Si puedes agarrarla con unos alicates de presión, intenta girarla lentamente.
Cuando todo falla
Existen extractores de tornillos que muerden la cabeza o permiten crear un nuevo punto de agarre.
Taladrar debe ser una de las últimas opciones, especialmente si el tornillo está en una pieza que no quieres dañar.
Curiosidad
Muchas veces el problema no empezó al intentar sacar el tornillo, sino al colocarlo: utilizar una punta incorrecta o ejercer demasiada fuerza puede deteriorar la cabeza desde el primer montaje.



