Cómo limpiar las puertas de casa
Las puertas suelen recibir más suciedad de la que parece: huellas, polvo, grasa alrededor de los pomos y pequeñas manchas.
La clave es no utilizar el mismo producto sobre todas las superficies.
1. Retira primero el polvo
Pasa un paño seco o ligeramente humedecido para eliminar polvo y partículas sueltas.
Esto evita arrastrarlas sobre la superficie durante la limpieza.
2. Limpia las zonas de contacto
Presta especial atención a pomos, tiradores y alrededor de ellos.
Son las partes que reciben más contacto durante el día.
3. Utiliza poca humedad
Un paño ligeramente húmedo suele ser suficiente para muchas puertas.
Evita empapar la superficie, especialmente si se trata de madera o materiales sensibles al agua.
4. Seca después
Pasa un paño seco para evitar marcas de humedad.
5. Cuidado con los productos
Una puerta lacada, una puerta de madera natural y una superficie laminada no necesariamente admiten los mismos productos.
Si tienes dudas, consulta las instrucciones del fabricante o prueba primero en una zona poco visible.
¿Cómo evitar cercos?
Trabaja por zonas pequeñas y termina cada zona secándola antes de continuar.
No pulverices directamente sobre superficies delicadas. Es preferible aplicar una pequeña cantidad sobre el paño.



