Una persiana que chirría, roza o golpea al moverse puede tener suciedad, lamas desplazadas o algún elemento del mecanismo desgastado.
Limpia las guías
Comprueba los canales laterales por los que se desplazan las lamas.
Retira polvo, pequeñas piedras o suciedad acumulada.
Comprueba las lamas
Una lama ligeramente desplazada puede rozar contra las guías.
Observa si alguna está torcida o fuera de posición.
No fuerces la persiana
Si notas mucha resistencia, deja de tirar.
Continuar forzándola puede romper la cinta, dañar las lamas o deteriorar el eje.
Si el ruido procede del cajón
Puede existir un problema en el eje, los soportes o el mecanismo de recogida.
En ese caso puede ser necesario abrir el cajón para identificar el origen.



