Una puerta que se mueve sola suele estar relacionada con su posición respecto a la vertical, aunque también puede existir un problema en las bisagras.
Haz una prueba sencilla
Abre la puerta unos centímetros y suéltala.
Si siempre se desplaza hacia el mismo lado, puede existir un desajuste.
Comprueba las bisagras
Busca tornillos flojos o movimientos anormales.
Una bisagra que permite demasiado juego puede modificar la posición de la hoja.
No empieces lijando
Lijar el canto puede solucionar un roce, pero no una puerta que simplemente está mal alineada.
Primero identifica dónde está el problema.
Curiosidad
Una diferencia pequeña en la posición de la hoja puede hacer que una puerta aparentemente “decida” abrirse o cerrarse sola debido a la gravedad.



