Una buena pintura no empieza con el rodillo.
Empieza con el soporte.
La pared debería estar
- limpia,
- seca,
- estable,
- sin polvo,
- sin partes sueltas.
Comprueba también
- grietas,
- agujeros,
- desconchados,
- manchas,
- humedad.
¿Hay pintura vieja?
Si está bien adherida, no siempre es necesario eliminar todas las capas.
Pero si existen zonas sueltas o descascarilladas, hay que tratarlas antes.
El error más frecuente
Comprar una pintura cara para aplicarla sobre una pared mal preparada.
La preparación puede influir tanto en el acabado como el propio producto.



