No necesitas empezar comprando equipos caros.
Puedes hacer una primera auditoría doméstica con papel, móvil y algunos datos de tus facturas.
Paso 1: electricidad
Anota:
- consumo mensual,
- potencia contratada,
- tarifa,
- principales aparatos.
Paso 2: climatización
Apunta:
- sistema utilizado,
- horas aproximadas,
- temperatura habitual,
- habitaciones que utilizas.
Paso 3: agua caliente
Identifica:
- termo,
- caldera,
- aerotermia u otro sistema,
- número de personas,
- hábitos de consumo.
Paso 4: agua
Busca:
- grifos que gotean,
- cisterna con fugas,
- ducha,
- consumo anormal.
Paso 5: envolvente
Revisa:
- ventanas,
- puertas,
- persianas,
- caja de persiana,
- paredes exteriores,
- humedad,
- condensación.
Paso 6: busca los tres grandes problemas
No intentes mejorar veinte cosas a la vez.
Busca primero:
- qué consume mucho;
- qué funciona muchas horas;
- qué puedes modificar con poco coste.
Después calcula cuánto cuesta solucionar cada problema y cuánto podría ahorrar.
Así conviertes el ahorro energético en una decisión basada en datos y no en una colección de trucos de internet.



