Una vivienda necesita dinero incluso cuando no se rompe nada.
Por eso puede ser útil crear un fondo específico de mantenimiento.
Divide los gastos
Previsibles
- revisiones;
- limpieza;
- mantenimiento periódico.
Semiprevisibles
- sustitución de electrodomésticos;
- pintura;
- pequeños arreglos.
Imprevistos
- fugas;
- averías;
- daños.
Guarda documentación
Cada reparación debería registrar:
- fecha;
- problema;
- solución;
- coste;
- profesional;
- pieza sustituida.
Con el tiempo tendrás un historial de la vivienda.
¿Para qué sirve?
Cuando aparezca otra avería, podrás comprobar:
- qué ocurrió anteriormente;
- cuánto costó;
- qué pieza se cambió;
- cuánto tiempo duró.
La casa empieza a tener su propio historial técnico.



