Una mudanza no consiste simplemente en meter tus cosas en cajas.
Si no la planificas, puedes acabar pagando más, rompiendo objetos y perdiendo días buscando cosas que necesitas desde el primer momento.
La clave es dividirla en fases.
1. Antes de empezar: decide qué merece viajar
No metas automáticamente todo lo que tienes.
Clasifica cada objeto en cuatro grupos:
- llevar;
- vender;
- donar;
- tirar.
Mudarte es una oportunidad para eliminar objetos que llevan años ocupando espacio.
2. Empieza por lo que menos utilizas
Primero:
- decoración;
- ropa de otra temporada;
- libros;
- objetos almacenados;
- menaje que utilizas poco.
Deja para el final:
- higiene;
- ropa diaria;
- cocina;
- documentación;
- herramientas básicas.
3. Etiqueta cada caja
No escribas simplemente:
«Dormitorio».
Es mucho mejor:
«Dormitorio — ropa invierno — armario izquierdo».
Y si quieres hacerlo todavía mejor, añade una prioridad:
- abrir primero;
- abrir esta semana;
- almacenar.
4. Prepara una caja de primera noche
Debe contener:
- ropa;
- cargadores;
- productos de higiene;
- papel higiénico;
- medicamentos que necesites;
- toallas;
- agua;
- algo sencillo para comer;
- herramientas básicas.
Así no tendrás que abrir 25 cajas para encontrar un cargador.
5. Antes de abandonar la vivienda antigua
Comprueba:
- armarios;
- altillos;
- trastero;
- balcones;
- electrodomésticos;
- enchufes;
- llaves.
Haz fotografías del estado final.
6. Al llegar
No intentes colocar absolutamente todo el primer día.
Primero consigue que funcionen:
- dormitorio;
- baño;
- cocina;
- iluminación;
- conexión a internet si la necesitas.
Después organiza el resto.



