No todo lo antiguo está automáticamente mal.
Pero tampoco tiene sentido reparar indefinidamente una instalación que está llegando al final de su vida útil o presenta problemas recurrentes.
Pregunta tres cosas
¿Es segura?
Primero seguridad.
¿Funciona correctamente?
Una reparación puede solucionar un fallo puntual.
¿Cuánto cuesta mantenerla?
Si reparas continuamente el mismo sistema, quizá sea momento de estudiar una sustitución.
Ejemplo
Un grifo barato que gotea puede justificar cambiar una junta.
Una instalación completa de fontanería con múltiples fugas y deterioro requiere otro análisis.
Calcula el coste acumulado
Apunta las reparaciones realizadas durante varios años.
Si una instalación consume cada vez más dinero y sigue presentando problemas, tienes información real para decidir.



