No siempre necesitas hacerlo de golpe.
La sustitución tiene más sentido cuando:
- las bombillas antiguas consumen bastante,
- se utilizan muchas horas,
- hay muchas unidades,
- o necesitas cambiar la bombilla de todas formas.
Ejemplo
Cambiar una bombilla antigua de 60 W por una LED de 8 W supone reducir aproximadamente 52 W mientras ambas producen una cantidad de luz comparable.
Si se utiliza durante 4 horas diarias:
52 W × 4 h = 208 Wh/día
Eso equivale a:
0,208 kWh/día.
Multiplicado por un año, la diferencia ya es considerable.
Pero ojo
No compares solamente vatios.
Mira también:
- lúmenes,
- temperatura de color,
- calidad de luz,
- vida útil,
- compatibilidad,
- precio.
Una bombilla de menor potencia no sirve de nada si ilumina insuficientemente la estancia y acabas instalando varias.



