Vender una casa no significa que tengas que reformarla entera.
Primero hay que distinguir entre problemas que afectan a la percepción y problemas que afectan al inmueble.
Lo primero: reparaciones visibles
Soluciona problemas sencillos:
- grifos que gotean;
- bombillas fundidas;
- puertas que no cierran;
- persianas atascadas;
- pintura muy deteriorada.
Después: limpieza
Una vivienda limpia permite apreciar mejor sus características.
No ocultes problemas
Pintar encima de una humedad sin resolverla no es una reparación.
Documentación
Ten localizada:
- información de la vivienda;
- facturas de reformas;
- documentación de instalaciones;
- recibos y documentación que pueda necesitarse para la operación.
Reforma antes de vender
No siempre compensa.
Antes de invertir dinero, calcula cuánto cuesta la actuación y qué problema pretende solucionar.
Una reforma cara puede no recuperarse simplemente porque el piso se vea más moderno.



